Perros y geomática

Todos los que tenemos perro hemos sufrido o sufriremos en algún momento la angustia de que se pierda. En mi caso con fatal desenlace.

La geomática para estos casos es una gran aliada.La primera gran aliada es la cartografía, como Google maps, ya que permite compartir los puntos donde se ha visto el perro, donde vive el dueño, donde suele pasear, etc, lo que facilita mucho acotar las búsquedas en tiempo real…

En el último caso de pérdida, por desgracia con atropello, estaba preparando un mapa con ArcGis muy sencillo donde poner los puntos “calientes” (paseos frecuentes, agua, vivienda del dueño, zonas en las que se vio al perro…) y hacer una interpolación tipo Kriggin  dando valor a los puntos en función de la credibilidad y fiabilidad de la información (1 bajo, 2 medio, 3 alto). Como he comentado al principio del párrafo, por desgracia no hizo falta el mapa porque el perro apareció atropellado.

Este caso me dio en qué pensar, y coincidiendo que por aquel momento estaba trasteando con cartoDB se me ocurrió buscar alguna base de datos de perros perdidos y/o abandonados en España para hacer análisis y ver si podía sacar alguna conclusión o patrón….pero aquí vino la primera en la frente: No existen BBDD públicas de perros perdidos y/o abandonados, o al menos yo no las encontré.

El siguiente gran artilugio derivado de la geomática para controlar a nuestros perros son los collares con GPS. He visitado muchas páginas web y basicamente hay tres tipos.

  • El primero no es un localizado GPS exactamente, es un emisor (normalmente bluetooth). Son los más baratos pero tienen un alcance muy limitado, envía la señal y mediante una app en móvil se puede localizar al perro.
  • El segundo tipo son los que envían la posición al receptor mediante redes móviles. Dentro de este tipo existen dos posibilidades, por un lado insertar una tarjeta SIM, que compra el usuario, para el intercambio de datos; o que la casa comercial utilice las redes de telefonía incluyendo ese servicio y teniendo que pagar el usuario una cuota al mes.
  • El tercero son localizadores GPS que envían la señal al receptor (el dueño) mediante radiofrecuencia. Estos se suelen utilizar principalmente para la caza, tienen un alcance limitado, pero mucho mayor que los primeros (varios km). La principal ventaja de este tipo es que la señal de radio se asegura en cualquier entorno (bosques, campo abierto), mientras que los dispositivos que usan redes móviles depende de la cobertura telefónica y en los entornos donde se suele cazar es probable que no haya.

El problema de estos dispositivos, como cualquier sistema GNSS, es la falta de señal GPS (zonas cubiertas, arbolado muy denso…) y la falta de señal de telefonía para enviar al receptor la posición del perro.

¿Se os ocurre otra situación en la que la geomática pueda ayudarnos con nuestros perretes?

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El valor de los datos

Tengo la suerte de tener un compañero de profesión ya jubilado que vive en el mismo pueblo que yo. Este compañero se dedicaba a los deslindes de las líneas de término en el IGN y ha trabajado por la zona donde vivo y muchos pueblos de alrededor.

Me contaba como trabajaban antes y que para localizar los hitos y mojones de las líneas de término usaban brújulas topográficas, dando un resultado bastante bueno. Cuando los GPS irrumpieron entre la profesión de manera habitual, este compañero ya estaba jubilado.

Cuando voy de visita a su casa me enseña los aparatos con los que trabajaba, planos, cuadernos de campo de itinerarios, ortofotos antiguas…y  siempre que he charlado un rato con el y me cuenta “sus batallitas” me voy a casa dando vueltas a cuánto a avanzado la tecnología en relativamente poco tiempo, y sobre todo la accesibilidad que tenemos hoy en día a una gran cantidad de datos que antes eran impensables tener tan fácilmente.

Queremos líneas de términos: las tenemos en distintos formatos, queremos ortofotos: tenemos a nuestra disposición hasta las ortofotos del famoso vuelo americano, fotos con distintas resoluciones, fechas…queremos catastro: tenemos catastro en dxf, shp, queremos censos, alturas de edificios, batimetría, datos del océano, estudios de inundaciones….

El valor de tener estos datos hace años (y no tantos, que soy casi joven) para los que nos dedicamos a la profesión era incalculable, y además muy complicados de conseguir, sin embargo ahora mismo los tenemos a un solo “click”. Supongo que tiene sentido que en CNIG o en catastro te pregunten “¿en cuánto valoras la información que estás descargando?”

 

 

Culo se escribe culo

Cuando el tema de la obra estaba en su punto álgido, me decía un compañero que una de las grandes labores del topógrafo era la de ser traductor. El topógrafo trataba con el jefe de obra, contratas, albañiles, maquinistas, encargados….y en muchas ocasiones tenía que transmitir la información de unos a otros.

El caso es que el otro día otro compañero me decía que había tenido un problema con un cliente por un tema de una medición de una parcela, me comentaba que el cliente le había pedido una medición simple: “simplemente quiero saber cuánto mide mi parcela para saber si se puede segregar”, así que este compañero por las características del terreno, extensión y petición del cliente decidió trabajar con una estación total, no sin antes comentarle que si quería regularizar la situación habría que trabajar con un GPS para dotar de coordenadas globales y, que por tanto se incrementaría el presupuesto inicial.

El cliente, de palabra, estuvo conforme con todo, metodología y presupuesto. Pues bien, resulta que, efectivamente, necesita el plano referenciado y no quiere pagar más dinero porque considera que estaba incluido en el precio inicial. Ahora están de peleas, con amenazas de denuncia por medio, un notario que dice que la medición “simple” es válida y un compañero que se niega a que utilicen su trabajo para algo que de antemano sabe que no va a validar catastro. Todo un culebrón.

¿Malentendido en la comunicación? ¿Jeta del cliente?, evidentemente solo sabemos la versión del compañero, pero me inclino al 100% hacia la segunda opción.

Así que amigos, las palabritas se las lleva el viento. Todo por escrito y bien explicado de manera que no haya ninguna interpretación ambigua y si hay que escribir “culo”, pues se escribe. Por cierto, me comenta el compañero que ha consultado con el colegio y que le han dicho que las hojas de encargo no son obligatorias…aunque yo considero que altamente recomendables.

P.D: Ese “amigo” no soy yo, en serio.